Cuadernos desertores de las balas
Cansados de esquivar balas, niños de algunos barrios de Medellín decidieron contarles a sus padres que no quieren volver a sus escuelas.
¿La causa? Miremos. En una de esas escuelas, llamada San Martín de Porres ubicada en el barrio más peligroso de Medellín, se siente tanto la violencia que los niños parecieran entender el mensaje invisible que ya cuelgan en sus mentes: PROHIBIDO JUGAR EN ESTA ZONA, DE HACERLO, ES BAJO SU RESPONSABILIDAD.
En una crónica realizada por el periodista Mauricio Builes para la Revista Semana de Colombia, el periodista toma como ejemplo la historia de Felipe Londoño, un niño de 10 años quien al ver ya varios de sus compañeros morir y siendo el mejor de la clase decide no volver a estudiar. Felipe juega fútbol, cuando la guerra entre bandas se lo permite, y es aficionado a Michael Jackson de quien ya ha aprendido algunos pasos de baile que ve a través de la Internet. Felipe Vive en una casa triangular con su padrastro, su mamá y una hermanita, su padre está desaparecido. Según cifras del año 2009. La Policía Metropolitana reportó casi 200 homicidios, 200% más con respecto al año anterior y con lo que va corrido del año 2010 las cifras tienden a aumentar.
Felipe antes de desertar de sus estudios, cada mañana salía de su casa para su escuela y parecía un conejo esquivando a sus depredadores para llegar sin un rasguño a sus clases, pero en el camino siempre se encontraba con mujeres histéricas, persecuciones entre policías y matones, hombres ensangrentados y compañeritos heridos.
La zona en la que vive Felipe es disputada por 32 combos de casi mil muchachos. El botín son los casi cuatro mil millones de pesos que dejan los expendios de droga; las vacunas a los buses, tiendas y residencias; las tragamonedas, y la prostitución. El 70% de estas bandas están conformadas por menores y comienzan a la misma edad de Felipe como simples mensajeros y transportadores de armas y drogas para más tarde convertirse en matones profesionales.
El periodista Mauricio Builes agrega: “En mes y medio, en Medellín han asesinado cinco estudiantes a la salida del colegio. ‘Maradona’ fue amiguito mío en segundo y para probar finura a los ‘Machacos’, la banda más peligrosa de la ciudad, mató a ‘Cindy’”, dijo Felipe al recordar que su vecino de 12 años de edad mató a otro de 14.. La piel de ‘Maradonna’ se puso blanca apenas vio que la boca de su amiguito se llenaba de sangre. Comenzó a correr y a llorar como un niño. Había “probado finura” y se ganó la admiración de los otros del combo. Seis meses más tarde, un amigo de ‘Cindy’ vengó su muerte y asesinó a ‘Maradonna’ cerca de la escultura de René Higuita que hay en el barrio”.
Aunque la situación de violencia que vive el país es causa de muchas deserciones escolares, familiares y sociales, ésta no es la única causa; también reposan en las cifras del Ministerio de educación otros causales como la pobreza, donde los niños deben asistir a clases en completo ayuno; niños que se convierten en cabeza de familia, que cambian sus cuadernos por cualquier trabajo informal, así también la depresión, el estrés, e intentos de suicidio debido a la falta de afecto de sus padres engrosan la lista. La cifra en Colombia dice que de cada 100 niños que comienzan sus estudios, sólo 53 terminan su ciclo escolar.
Wilmar Valencia
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